El principio de una era: La Kitchen Aid

Por fin ¡Es mía! Se ha terminado una era y ha empezado otra bien distinta donde reina la paz y la eficacia. Pero todo eso cuesta dinero, claro. Para ser exactos 700 euros que me costó. Y no, no se asusten, la máquina es más barata pero costó su precio más todos los precios de todas las batidoras que se habían roto en el camino.



Enumero:

1) Kenwood. Pequeñita, manejable, color marfil. Una batidora de varillas con pie. De esas que puedes descansar porque ella se apoya perfectamente en un soporte de plástico que parece robusto. Primer error: intentar hacer la masa de la pizza y creerme que realmente era una amasadora. ¿Cómo pude creer que podía tener una amasadora y batidora por sólo 42 euros? La cosa es que la masa subió y subió por las varillas hasta meterse dentro. Y claro, todo aquello que estaba dentro del aparato se solidificó y cada vez que batía salían trozos de pizza crudos. No me devolvieron el dinero ni me la repararon por mal uso. No me extraña, yo tampoco me hubiera devuelto el dinero.  




2) Silver Crest, marca blanca de Lidl. La pobre me acompañó mucho tiempo pero se suicidó una mañana  por culpa de un preparado en polvo de Royal icing. Aquello era tan duro que la máquina empezó a moverse por la encimera hasta acabar hecha trizas en el suelo. Ahora no dejo sola en la cocina ni a la Thermomix que no se mueve ni para atrás, pero por si acaso.

3) Philips. Como ya no iba a dejar una máquina sola nunca más, decidí volver a lo esencial.  Una batidora de mano, nada de soportes. Una con turbo con mucha potencia, claro que sí! Fue una campeona. Pero un día pasó lo que tenía que pasar. Sobredosis de azúcar glass. Las varillas no se podían quitar con facilidad, hasta que un día.... dejó de responder.  


4) Moulinex, con pie. En noviembre del año pasado compré una Moulinex de 350 w. Dije ¿Quién necesita Kitchen Aid de sólo 250? JA! Duró un mes. Murió en Navidad empachada de Buttercream verde abeto. Pero justo en ese momento ocurrió un milagro (claro, era Navidad!) y la Philips volvió a la vida, con más fuerza que nunca. Llevé la Moulinex al servicio técnico. La pieza tardó mes y medio en llegar.

5) La Philips nos dejó definitivamente en febrero. Las varillas se salían solas. Estaba en las últimas.


Se preguntarán por qué no había comprado la Kitchen Aid antes. Pues porque hay 25 colores ¡¿Cómo iba a elegir?! Cuando por fin me decanté por el ICE estaba agotadísimo. Pude comprarla en El Corte Inglés en enero con aquél descuento espectacular pero sólo podía ser roja o gris. Yo tenía que conseguir mi ICE. Así que justo un día después de la muerte de la Philips llegó el tan ansiado mail de EnJuliana: La Kitchen Aid color ICE está en stock. Al día siguiente la tenía en casa.




Conclusión: Lo barato no sale caro, sale carísimo.

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3 Responses to El principio de una era: La Kitchen Aid

  1. Buscando información de la kitchen te he descubierto, he disfrutado y reido leyéndote.
    Saludos y gracias por dar tu opinión.

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  2. Igualmente... Como se dice en mi Andalucía... "Has estao sembrá...!!!"

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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